"Es posible que hoy, para defender tus convicciones, tengas que ir muchas veces contra la corriente; pero es cierto que el que nada con la corriente, va bajando. Oponte al sentir general la sociedad moderna, que no ve nada en que escandalizarse en el rebajamiento de tu sexo. Sé que necesitaríamos una revolución para cambiar ese concepto moderno, frívolo, y sé también que el que quiera hacer revolución sobre este punto ha de tener un valor a prueba de bombas. Pero es de esperar que vengan tiempos mejores en que no pueda cuajar la inconsecuencia pasmosa que se abrió paso en el sentir general de hoy.
Han de imponer la moda en pieles y vestidos, en sport y en paseos, mujeres sin moral. Se declara "indigna de un salón" a la que comete la más pequeña estafa, a la que roba; pero al mismo tiempo se admite, y aún más, se festeja y enzalsa a la impía que, con sus seducciones y artificios, destrozó un hogar, robando un marido a la mujer legítima y un padre a los hijos abandonados.
Trabaja, con tu propio ejemplo, por el advenimiento de una época en que de nuevo sean las jóvenes más delicadas y puras las que den el tono y no las disolutas que exhiben su procacidad y desvergüenza. Se verdadera "dama": joven y nobl, y distinguida en el sentir y el pensar, que ve rebajamiento de gusto en la menor palabra licenciosa, en la más pequeña broma de mal gusto, en la más leve insinuación de doble sentido.
Piensa "noblemente", es decir, "irreprochablemente", como dice el alemán: Adelig, das heisst untadelig (Noble, eso significa irreprochable). "
Pureza y Hermosura, Monseñor Tihamer Thót (páginas 118-119).