Práctica de la Modestia en señoras y señoritas:
"Dios le ha dado a la mujer, como condición suya propia, la belleza corporal, igual que le ha dado al hombre la fuerza física. Eso hace que la práctica de la modestia sea especialmente delicada para la mujer, y más importante en ella, por así decir, después del pecado original; pues ella más que el hombre se siente inclinada a mostrarse bella, y por eso mismo a exhibir el propio cuerpo. Eso reclama en ella el máximo recato.

En la mujer más que en el hombre son insinuadoras las formas corporales. Por lo tanto, en ella más que en el hombre debe el vestido, y la compostura personal, ocultar dichas formas. Tomemos como ejemplo la conducta de la Iglesia, que impone a las almas consagradas un hábito que disimula totalmente las formas del cuerpo. La mujer, pues, debe evitar toda forma acortada de los vestidos, la falta de mangas, los escotes, las polleras (faldas) cortas. El vestido nos ha sido dado, en la intención divina, para velar debidamente el cuerpo, no para mostrarlo ni para hacerlo insinuador.

En ese particular, cabe señalar también la importancia: • de la buena compostura externa en las jovencitas: posturas, modales, gestos; • de la sobriedad en los adornos, peinado, maquillaje; • de la adquisición de todas las virtudes vinculadas con el recato, pues es la mujer, mucho más que el hombre, la que forja las costumbres cristianas de la sociedad. Igualmente, no estará de más mencionar el uso de la mantilla para todas las acciones sagradas dentro de la iglesia: no sólo la Santa Misa, sino también los demás sacramentos a que pueda asistir o recibir (bautismo, confesión sacramental, exposición del Santísimo Sacramento)."

"En cuanto puedas, inclínate siempre del lado de la sencillez y de la modestia, que, sin duda, es el mejor adorno de la belleza y lo que mejor encubre la fealdad. San Pedro avisa a las muchachas que no lleven los cabellos encrespados, rizados y ondulados. Las mujeres que se envanecen por estas cosas, son tenidas por ligeras en la castidad; y si la guardan, a lo menos no se echa de ver, en medio de tantas frivolidades y bagatelas." San Francisco de Sales.

Fuente: Hojitas de Fe N° 16, FSSPX.
