"Comidas. Te recomiendo que, en cuanto de ti dependa, pongas orden razonable en tus comidas. El comer excesivamente fomenta las exigencias del cuerpo, que se crece al ser tratado con mimos; en cambio, una prudente sobriedad puede mitigar los deseos sensuales (...).
Bebidas. No tomes muchas bebidas alcohólicas. Los actos inmorales no pocas veces se cometen por la excitación que causan las bebidas alcohólicas...Tu porvenir sano y el de tus hijos están estrechamente ligados al uso discreto o desatinado que hagas de las bebidas...Si te casas, infórmate con especial cuidado del uso que tu futuro esposo hace de la bebida. Un hombre aficionado al alcohol no puede engendrar sino hijos anormales, víctimas de la escrofulosis, la cirrosis hepática, la idiotez, los ataques epilépticos...¡Joven, cuidado en la elección de marido! Y cuidado también con los alcoholes. Saber tomar una copa, cuando las circunstancias lo requieren, es el secreto de una muchacha de carácter y educada (...).
Cama. Por la noche, procura acostarte cansada, y por la mañana, en cuanto notes que ya has descansado, no sigas en cama. Sea la cama más bien dura que blanda, más bien fresca que caliente. Pruébalo: cuanto más dura es la cama, con tanta más facilidad podrás dominar tu cuerpo caprichoso...El calor y la cama excesivamente blanda son temibles incentivos de los deseos sexuales, que no necesitan de excitación. Ten las manos por encima de la manta, o a lo más, si durante el invierno usas doble manta, entre las dos. Procura que el aire del dormitorio sea puro (...).
Sueño. Duerme siempre del costado derecho. No de espaldas, porque el calor de la espina dorsal excita el sistema nervioso; ni del izquierdo, porque así oprimes al corazón. Por la mañana, una vez despierta, no permanezcas más tiempo en la cama. Puedo afirmar, por regla general, que la que permanece durante mucho tiempo en cama por la mañana después de despertarse, llega a consentir en pensamientos impuros.
Gimnasia y Baño. Si puedes, haz cada mañana un poco de gimnasia durante un cuarto de hora, con la ventana abierta; después, lávate de la cintura para arriba con agua fría...Esta gimnasia de la mañana y el uso de agua fría templarán los nervios."
Pureza y Hermosura, Monseñor Tihamer Thót (páginas 178-182).
